THE GREATEST GOOD.

The greates good.

Help others without expectations is one of the purest acts of love and compassion. As Mother Teresa of Calcutta once said, “The greatest good is what we do for one another.” Helping others is a rewarding activity for your inner self. An instinct arises while watching others suffering that move us to act from love and compassion.

Curiously, there are some studies in the neuroscience field, proving when we see suffering in others, compassion arises inside us. It activates the cerebral motor cortex of our brain that leads us to get into action.

Photo by Louan García

Even though compassion is a human feature only, I believe many animal species; such dolphins can show this characteristic. That’s how it shows Todd Endris’s story, an American surfer, a survivor of a great white shark attack, the biggest predator in the ocean.

Todd wouldn’t have survived that day to this devastating attack without the help of a dolphin herd of the Monterey Bay waters. He suffered three strikes in a row, severely injured in his back and one of his legs. The shark came back to attack him a fourth time, but the dolphins created a protective ring around Todd, allowing him to reach the shore.

Todd’s story is not an insulated event. Many studies around the world show that dolphins rescue over one thousand divers and shipwrecked persons every year — engaging and thrilling fact, full of compassion coming from pure love.

El bien más grande.

Ayudar sin esperar nada a cambio es uno de los actos más puros de amor y compasión que se pueden experimentar. Como una vez dijo la Madre Teresa de Calcuta “El bien más grande es el que hacemos el uno por el otro”. Sin lugar a dudas ayudar a los demás es una de las acciones más gratificante, cuando vemos a otros sufriendo, un instinto surge, algo que nos mueve a actuar desde el amor y la compasión.

Curiosamente, en el campo de la neurociencia ya existen estudios que demuestran que cuando vemos sufrimiento y se despierta en nosotros la compasión, la parte motora del cerebro se activa, llevándonos a tomar una acción al respecto. 

Aunque la compasión es una característica completamente humana, creo fervientemente que muchas especies animales pueden demostrar esta cualidad, como los delfines. Así lo demuestra la historia de Todd Endris, un surfista americano, de los pocos que pueden contar que sobrevivieron al ataque de un gran tiburón blanco, el mayor depredador del océano.

Todd, no hubiera sobrevivido al devastador ataque del tiburón, sin la ayuda de una manada de delfines que andaban por la zona del parque estatal del Marina Bay ese día. Fue atacado sucesivamente en tres ocasiones, fuertemente herido en la espalda y en una de sus piernas, cuando el tiburón quiso atacar por cuarta vez, los delfines formaron un aro protector alrededor de Todd, protegiéndole para que pudiera llegar a la orilla, y así fue.

La historia de Todd, no es un hecho aislado. Estudios realizados alrededor del mundo calculan que más de mil buzos y náufragos al año, son rescatados o ayudados por delfines. Algo interesante, emocionante y lleno de compasión, que por supuesto proviene siempre del amor.

Merri Lopez

Photo by Yale Cohen

more info: https://www.delfinalia.com/delfines-rescatistas/

más información: https://www.delfinalia.com/delfines-rescatistas/

One Comment

Responder a Luca Cancelar la respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.